Camino de Santiago]
Quien ha caminado el Camino de la ciudad de Santiago sabe que una etapa raras veces sale idéntica a como se planea en el papel. El pie solicita tregua en un pueblo enano, el sol decide apretar justo el día de los viñedos, una ampolla te fuerza a recortar kilómetros, o un bar a pie de senda te obsequia una charla que merece exender la sobremesa. Por eso, cuando me preguntan si merece la pena reservar, la respuesta que mejor me funciona es esta: sí, pero con flexibilidad. En